En el reportaje titulado «Caracas, capital criminal», la revista relata que cada fin de semana son asesinadas unas 30 personas, «todas victimas de la violencia callejera y de las peleas entre pandillas, que en Venezuela están fuera de control».
Según datos del «Observatorio Venezolano de Violencia, durante los 10 años de gobierno del presidente Hugo Chávez el número de homicidios se triplicó: de 4 550 en 1998, año en el cual Chávez gana las primeras elecciones presidenciales, a 13 156 en 2007. Caracas hoy es la capital más insegura de América Latina».
Mondo e Missione resalta luego que «en Caracas todos, a excepción del gobierno, reconocen la existencia y la gravedad de este problema. Hasta en un barrio de clase de media como El Paraíso, donde hace algún tiempo la vida transcurría pacíficamente, ahora reina el terror».
«¿Quién es el responsable de esta situación?» cuestiona la revista y responde: «una tesis muy respaldada culpa al presidente Chávez, acusándolo de haber roto el pacto social, fomentando la lucha entre clases».
Luego de denunciar que «la policía y el ejército tienen órdenes precisas de favorecer la proliferación de armas y la violencia en los barrios de la capital» y que existe una «impunidad absoluta que hay hoy en Venezuela», la revista advierte que «Chávez está ya armando a la milicia popular bolivariana, que en la reciente propuesta de reforma constitucional debía conformar el quinto componente de las fuerzas armadas»
Si bien «el presidente sostiene que arma la milicia para defender el país y la revolución de eventuales agresores externos», existe el temor «que, si sucede alguna cosa, esta milicia pueda ser usada para una represión interna».
Seguidamente Mondo e Missione subraya que «el petróleo es, sin duda, una de las razones que condujeron a la pérdida de sentido de la realidad de Chávez». «La única diferencia es que Chávez, en comparación con gobiernos anteriores, redistribuye un porcentaje mucho mayor de estos ingresos. Sin embargo, lo hace solo a través de una cantidad de misiones sociales asistenciales, cuyos resultados no se ven. Chávez quiere ajustar todo con sus dólares. Pero es una política miope», precisa.
Finalmente, la revista afirma que Chávez «ha perdido incluso el sentido mismo de la democracia, usando las facultades extraordinarias otorgadas por la Ley habilitante. A finales de julio Chávez ha promulgado 26 leyes con las que, de autoridad, ha introducido muchas de las propuestas que fueron rechazadas por el pueblo en el referéndum de diciembre de 2007 para reformar la constitución en un sentido socialista».

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